Reportaje a Laiseca

Asunto Laiseca:  Alberto Laiseca es un escritor que pasó su infancia en un pequeño pueblo cordobés, tuvo distintos oficios, fue empleado telefónico y también corrector durante 10 años del diario “La Razón”. Dueño de un estilo singular, entre sus novelas destacan “Su turno para morir” (1976), “La hija de Kheops” (1989), “La mujer de la muralla” (1990), “El jardín de las máquinas parlantes” (1993), “Beber en rojo” (2000), y la colosal obra de 1500 páginas, recientemente reeditada, “Los Sorias” (1998-2004). Desde el año 2002 conduce el microprograma “Cuentos de terror”, un espacio de 5 minutos de duración donde el escritor rescatala tradición del relato oral encarnado con su voz, gestos y silencios las historias más horrorosas y apasionantes que ha dado la literatura de este género. Son relatos, monólogos, con la intensidad dramática propia de un gran actor. Como dice la promoción del programa televisivo, que se ha convertido en un ciclo de culto, “Laiseca sólo necesita 5 minutos de tu tiempo para espantarte”. Laraiseca no es un escritor con aspecto de intelectual, no es un hombre sereno que habla de terror como un pasatiempo. Laiseca vive, transpira estas historias. Él mismo podría ser un personaje de sus cuentos. No es fácil estar en trente suyo y mucho menos hacerle preguntas con tono de reportero. Está escoltado por una biblioteca con cientos de libros prolijamente forrados de blanco, anónimos, y dos perros, a pocos metros, que parecen cuidar que la luz del día no se cuele por la ventana. Laiseca nos observa detrás de una cortina de humo que brota de su propia boca, bebe un vaso de cerveza y sentencia calmo que los monstruos existen. Y que todos lo sabemos.

Con este clima, se enciende el grabador y comienza la entrevista.

Clepios: Nosotros llegamos acá por distintas razones, pero quizá la razón fundamental es que en nuestra poética cotidiana con el mundo de la locura, en más de una oportunidad, creímos ver situaciones monstruosas y algún que otro psiquiatra o psicólogo insiste haber visto monstruos. Quisiéramos comenzar paz sus orígenes, por el pueblo de su infancia, Camilo Aldao, en donde usted cuenta que las señoras mayores relataban historias de terror a los chicos por las noches y que éstas insistían en que se trataba de historias verídicas…

Laiseca: Así es, era una costumbre frecuente en los pueblos de aquella época. Se contaban historias de la luz mala, de gente enterrada viva… Un negro que cayó una tarde hablando raro… y cosas así que, de a poquito, hacían mucho. Algunas historias, efectivamente, eran verídicas pero las contaban de tal manera que parecían sobrenaturales. Según decían las viejas, estos no eran cuentos sino “historias verídicas”. Yo tenía mucho miedo y después no podía dormir, pero valía la pena. Por ejemplo, una vieja contó una vez: – yo era chiquito y escuchaba — “…Llegó al pueblo hace muchos años… un hombre negro… un hombre negro. Era un buen hombre, pero… muy raro, los chicos le tenían miedo… hablaba muy extraño, no se la. entendía nada. Trabajó un tiempo en las cosechas y después… se marchó… un día se marchó.” ¡Nada! \Laiseca se ríe a carcajadas)… era un negro brasilero que vino a hacerse unos mangos en la cosecha, ¡pero te lo cuentan de tal manera!… Que te quedás hechizado, no te olvidás nunca de ese tipo. Un negro que fue al pueblo a laburar y después se fue. No pasó nada. Después había otras historias,.. como la de un Dr. Fulano, que cuando lo desenterraron dos años después estaba dado vuelta y todo arañado… Todas esas vainas.
Así que estoy muy agradecido a esas viejas.
C: Unas de las cosas que nos llamo la atención de que usted dice que cuando cuenta historias de terror está contando la historia de su vida y que estas historias le dieron la posibilidad de abril puertas.
Laiseca: La apertura de puertas mentales… Estas historias me abrieron las puertas del alma.
C: Pero usted no se queda ahí, además insiste con la idea que los monstruos existen de verdad.
Laiseca: Claro que existen (Laiseca se pone serio). Mire… en la vieja Alemania, y en realidad en toda Europa del siglo XIX, los cuentos para niños eran todos terroríficos, espantosos, pero eran didácticos… Yo estoy a favor de eso… porque así se les ensenaba a Jos niños que la maldad existe, que los monstruos existen y que la sobrenaturaleza existe. Quizás ustedes, como psiquiatras no crean… son demasiados científicos. Es cuestión de opiniones. Yo sí creo. Pienso que el universo tiene un tamaño exactamente el doble del que nos hicieron creer. Un tamaño es este: \señala la habitación, los objetos que hay en ella…), luego está el cielo, las estrellas… pero también, al lado, está la parte sobrenatural, invisible, que duplica el tamaño del cosmos. Sí, los monstruos existen en serio y todos lo sabemos.

C: Usted habla del terror como algo necesario y dice – y cito textual- : “… Y así cuando el espanto penúltima llegue, casa más que probable, estaremos preparados”. Laiseca: Sí, en realidad no se está preparado jamás. Cuando llega el espanto penúltimo… uuh… uuh… pero bueno, por lo menos se está un poquito más preparado que si llega con inocencia. Yo creo que uno en el mundo se tiene que mover con algún grado de inocencia porque si anda desconfiando de todo… no se puede. Pero no demasiada inocencia, hay cierta falta de conciencia respecto a una
realidad que indica que este es un mundo “heavy”. Bien “heavy”. Debemos aprender una actitud dialéctica, por un lado confianza para poder operar y no trabar nuestros sentimientos y, por otro lado, estar prevenidos, para que lo malo no suceda.

C: Usted aconseja familiarizarse con lo terrible, no apartar lo del todo, tener contacto con lo más temible.

Laiseca: No… no sumar a las fuerzas de lo terrible, de ninguna manera, pero saber que existen, mirarlas. Mirarlas de cerca.

C: En sus cuentos y novelas no se habla del terror como algo abstracto y distante sino con un terror que tiene que ver con lo real, con lo cotidiano.

Laiseca: Tu casa es tu santuario, llegás, encendés la hornalla para preparar el mate y resulta que sin razón alguna la hornalla se enciende sola. Sentirse invadido en el Jugar de la intimidad más profunda es Jo que provoca el espanto, es el viejo miedo del chico que se acuesta a dormir y el monstruo está debajo de la cama. Ah sí. . . empiezan a volar los ceniceros a la mierda, se abren las canillas… si, claro, ese tipo de cosas. La irrupción de lo no natural en lo cotidiano. En ficción eso hay que hacerlo muy bien porque sino el lector no te cree una palabra.

C: En “Matando enanos a garrofazos” hay un cuento en donde se tortura sistemáticamente una anciana hasta la muerte y se describe con tal naturalidad que el espanto, en tal caso, queda del lado del lector.
Laiseca: Eso tiene un explicación muy fácil de entender… yo le tengo horror a la tortura y al dolor y a la crueldad. Entonces escribí esas cosas espantosas como una manera de exorcizarlas, con mucho humor. Los torturadores siempre dicen frases legendarias…
Es un cuento muy adjetivado, me ayudaron mucho los diccionarios Sopena: sinónimos, antónimos e ideas afines.

C: ¿Usted piensa que el horror es una construcción?
Laiseca: El horror está… yo creo mire, sinceramente, que los viejos metafísicos tenían razón en decir que existe el ser y la nada. Coincido con eso. Pero me parece que habría que agregarle una tercera cosa, además de! ser y la nada tenemos el anti ser, que quiere destruir el mundo. Yo creo en esas cosas. Para mí no hay diferencia alguna entre la filosofía, la metafísica, la ontología… Ya sé, ya sé… me llegan a escuchar y me excomulgan. Y entonces, como existe el anti ser, todas las cosas, todos los motivos están mezclados…el dolor y el placer, la maldad y la bondad…¿Entiende lo que le digo? Los monstruos vienen del anti ser, son gente que se dejó corromper por el espíritu diabólico… Tal vez no exista el conde Drácula que abre tu ventana y te muerde el cuello, pero definitivamente sí existen seres que te roban la energía y la sangre.
C: Usted también habla de los monstruos en el arte.

Laiseca: Sí… la presencia de monstruos en el arte me interesa mucho, claro… Son muy importantes los monstruos en el arte porque es una manera de dominar la monstruosidad. Lo que transformás en arte, entonces, es otra cosa. El monstruo en el arte, es una pieza fantástica que, en general, se usa como excusa para saltar a la alegoría. Son como máquinas de funcionamiento imaginativo continuo que siguen brindando trabajo y energía en el mundo del arte y del pensamiento, aun siglos después de la muerte del autor. Hay muy pocas ideas geniales, geniales, me refiero a químicamente puras. Monstruos puros. Debemos tener unas trece… más o menos, el resto es una mezcla de los distintos monstruitos. Hay mezclas… de serpiente de mar, seres de dos cabezas….

Ahora, puros, tenemos a Dr. Jekyll y Mr Hyde*, Drácula, Frankenstein, Pinocho…
C: ¿Pinocho?
Laiseca: Ah sí, Pinocho. es un monstruo maravilloso, Pinocho, un muñeco que camina y habla, es una obra maestra. Qué decir de “La lsla de los Juguetes” donde los niños son transformados en asnos y vendidos como tales. 0 la ballena que traga a su padre, el viejo Gepetto, que vive en el vientre de la ballena y pesca cardúmenes. Delicioso.
Laiseca (prosigue): También está el golem, las momias, el cyborg…

C: Cuando habla de los monstruos señala que estos por definición son seres únicos.

Laiseca: Único en su especie… pero no es mía. es la definición del diccionario.
MONSTRUO: “único en su especie”. Lo interesante, es que cada vez que vos te transformás en un ser único, te estás transformando en un monstruo. Por eso, este problema excede los planteas del bien y del mal. Un tipo demasiado bueno se transforma en un monstruo también. Alguien que comprendiera todo sería un verdadero monstruo y tendría por cierto una vida monstruosa. O alguien que recordara todo, como Funes el memorioso.”
“C: Nosotros trabajamos con el límite entre lo normal y lo patológico, quisiéramos saber si un monstruo puede tener aspectos humanos, tiernos, normales…”
“Laiseca: Bueno… eso es lo que vemos en Drácula, en la obra de Bram Stoker, hay un momento dado en que las tres vampiresas están enojadas porque Drácula no les ha dejado morder a Jonathan Harker, él las caga a pedos y les dice: -No lo toquen a este hombre… es mío… cuando él termine de trabajar para mí entonces se los doy… Pero ahora no lo toquen-. Las tres vampiresas lo empiezan a provocar, se ríen de él y lo acusan de falta de amor : – Tú no amas… tu nunca amas…- le dicen. Y él contesta:- Sí, yo también puedo amar… ustedes pueden decirlo, por lo que conocieron de mí en el pasado. Ustedes me conocieron en el pasado,” “¿verdad?-. No saben cómo se ponen las vampiresas. Esta es una de las tantas cosas que no quedan claras en el libro… ¿Podía amar? ¿Cuándo las empezó a morder, era un acto de amor? Eso no se aclara nunca en la novela. La dualidad entre lo normal y lo patológico… Drácula de Stoker tuvo una faceta normal que luego perdió.”
C: Pero usted dice que se pueden humanizar los monstruos.
“Laiseca: Ah sí.., yo escribí un libro con un nuevo Drácula….que se llama Beber en Rojo… ¿Lo leyó usted? ( mira fijo a la periodista que realizó la pregunta, la periodista le responde que ‘está en eso’). La quiero tanto a esa obra, en realidad es un tema chinche en mí…””Los Sorias”” era la humanización del dictador, “”Beber en Rojo”” es la humanización de Drácula. La humanización del monstruo. Es, también, el tema del poder. Para acceder al poder hay que deshumanizarse, dejar la humanidad atrás, a los hombres y a los dioses. Y ese es el precio que ha pagado Drácula por la inmortalidad. Pero ya está cansado de eso.”
“C: En el epílogo del cuento “”La solución final””4 , hay unos renglones de la autobiografía del comandante del campo de concentración de Auschwitz (Rudolph Hoess) pidiendo que no se revelen sus sentimientos tiernos para con su familia ni sus dudas respecto a su tarea, que él prefiere que lo recuerden como un monstruo asesino.”
“Laiseca: Como un monstruo y un asesino de masas… por favor, las ternuras que he dicho de mi familia no las publiquen…-. ¡Más monstruo que nunca…era el hijo de puta! Peor…mirá si los otros se iban a perder de publicar esos detalles, justamente, como una nueva denuncia … Una denuncia más completa.”
“C: En el prólogo del libro Cuentos de Terror relate un cuento’ en donde una madre trata de salvar a su hijo del acacho de la muerte ofreciendo uno por uno sus órganos: sus ojos, luego sus piernas y por ultimo sus manos. y ni siquiera así lo logre. ¿Por qué elige este cuento para comenzar ese libro?”
“Laiseca: Es un cuento absolutamente alemán, es del siglo XIX. Muy alemán . . Ninguna madre deja que le lleven al hijo así nomás y la muerte lo sabe. Con esta historia se les quería mostrar a los niños… tiene varias lecturas …, se les quería mostrar a los niños el horror de los horrores. Y que una madre, una madre que hizo todo por amor, puede que no le alcance su amor para salvarte a vos como hijo. ¿Qué enseña este cuento? Confíen en su mamá, sí, pero cuidado… no se crean que ella los va a poder salvar. Por ahí viene la muerte y ni siquiera mamá te va a salvar. Ni siquiera ella. Esta es la lección.”
C: Usted hace mención a la omnipotencia de lo humano como uno de los más terribles defectos.
Lalseca: Eso es lo que estoy queriendo decir.
“C: Nosotros en nuestra práctica cotidiana estamos a diario con pacientes que deliran, usted, por su parte, hable de su literatura como un realismo delirante, ¿su obra es realidad o es un delirio que se contrapone a la realidad?”
“Laiseca: Es las dos cosas, mi querida. Yo nunca dejo de lado la realidad, la realidad me interesa muchísimo. Pero con delirio, porque el delirio me permite hacer las cosas más fácil, exagerar los planos y las sensaciones. Así las cosas se entienden mejor. Mire, hay un escritor, llamado Raymond Roussel que escribió una novela llamada “Impresiones de África”, es todo un delirio. Máquinas que no sirven para nada. Lugares inventados. Todo delirio. Ninguna realidad. Creo que ni siquiera transcurre en África. Bueno, yo no estoy en esa línea, en mis obras siempre va a encontrar la presencia de lo real. Las magnificaciones están justamente para tener en primer plano a lo real. Por ejemplo, el cuento que les acabo de contar, mí variante de “La pata de mono”, es para demostrar lo estúpido que es el hombre cuando es omnipotente. Cuando cree que puede desafiar a las fuerzas oscuras.”
C: Usted hace una distinción entre el delirio creador y delirio patológico…

Laiseca: Sí, no me interesa estrictamente el delirio patológico, aunque lo he usado en alguna obra…el delirio creador es una gigantesca lupa que sirve para ver mejor la realidad. Yo he estudiado tratados enormes de psiquiatría para mis obras. A propósito, ya que ustedes son psiquiatras… se me acaba de ocurrir una gran idea, hace muchos años me afanaron un libro que heredé de mi padre, el tratado de Psiquiatría de Don Antonio Vallejo Nágera, el español. Es un libro gordo así (su gesto es elocuente, es según su mímica un libro enorme). Don Antonio Vallejo Nágera, no el doctor. Porque no tenía aprobada la tesis. Hay un Doctor Vallejo Nágera, pero es el hijo. El tratado de psiquiatría det hijo yo lo tengo, es así (hace un gesto que corresponde a la mitad que el libro anterior). El de Don Antonio es otra cosa. Yo quisiera comprarlo, ¿ustedes no tienen ni puta idea? (N del R: Le damos algunos teléfonos, habla en serio. Estamos de improviso, en un compromiso y, así, ayudarlo a conseguir el libro se vuelve una promesa de estos ocasionales entrevistadores)

C: ¿Qué libros de psiquiatría ha leído? O de Psicología (Agrega nuestra compañera psicóloga).
“Lalseca: No, de psicología no he leído. Directamente psiquiatría. Escritos de locos, también…. escritos de locos. A la psicología la conozco a través de mis mujeres, varias de ellas psicólogas.
C: Pensamos que iba a hablar de la psicología femenina…
“Lalseca: No, no soy tan estúpido, soy un gran boludo pero no tanto, a tanto no ha llegado mi boludez. Estudié mucho el tratado de psiquiatría de Don Antonio, para mis delirios, para mis obras… obviamente , nunca pensé en ser un médico ni nada. También me Iba a la vieja Biblioteca Nacional de la calle México y consultaba el archivo de neurología que estaba repleto de escritos de locos, de puño y letra. Un chiflado, por ejemplo, que se pasó 18 años escribiendo lo mismo. Con pocas variantes. Logró un estado poético tal… lo que pasa es que no quería hacer poesía. Le salía sin querer. Hablaba de sus problemas… de sus delirios… recuerdo un escrito más corto, no me acuerdo del nombre, invento uno: Giovani… era un italiano que le mandó al jefe de sala del hospicio un escrito:

Yo Angelo Giovani Papíní, me presento y digo:
-Giovani Papini, ciudadano italiano, NO ES PUTO.
-Giovani Papini, ciudadano Italiano, ES UN HOMBRE TRABAJADOR.
-Giovani Papini, ciudadano italiano, ES UNA PERSONA DECENTE.

·Giovani Papini, ciudadano italiano…
Todo un decálogo de las cosas, pero hablando en tercera persona… siempre decía: Giovani Papini, ciudadano italiano, tal cosa…Gíovani Papini, ciudadano italiano, tal otra. Todo así una cosa larguísima. Y abajo firmado: Giovani Papini, ciudadano italiano….¡El vigor de este loco para establecer su personalidad chasco!
“C: Hay un caso que analiza Freud, el caso Schreber, paciente que para que lo sacaran del manicomio en donde estaba internado, escribió sus memorias como una justificación de por qué tenia que salir… y salió.
Lalseca: Ah sí… ( Laiseca se ríe)
“C: En su selección de cuentos de terror hay historias de Poe, Becker, Bierce, Stoker, Jacobs y Horacio Quiroga entre otros. ¿Por que eligió estos autores?
“Laiseca: Porque los amo, me hubiera gustado poner muchas cosas más, no se puede poner todo lo que uno quiere, sino vas a hacer un libro grande como la Sopena… y no sé si ti quedás corto. Edgard Alan Poe, que lo amo y lo doy además en mis cursos, siempre estará en mis selecciones, Los monstruos de Poe casi siempre están en el interior de la mente humana, en casi todos los cuentos el monstrum horrendum es la perversión. Desde los excesos del espíritu puro, en Ligeia, hasta el hipocondríaco de Usher, con sus enfermedades rarísimas. Y no olvidemos a los psicópatas romanticones que les arrastran los dientes a sus amadas, como en Berenice: en un momento dado la prima del personaje le sonríe y muestra su dentadura. ¡Desdichada sonrisa! El hundimiento de la casa Usher es un cuento multifacético, inacabable, de varias lecturas estéticas, como un poema chino. Por cierto, no es para leer en el ómnibus sino en la intimidad y el reposo. Se lo puede admirar en su totalidad o por partes, como un todo o en fragmentos cada vez más pequeños. “”La calda de la casa Usher””, es paradigmático para mí; una obra maestra. No hay bajas tensiones ni caídas de potencial. Los seres de esta narración resultan como extrañas plantas marcianas, aptas sólo para vivir en atmósferas enrarecidas. Tristes, oscuras, silenciosas.”
“C: Algo que es llamativo de Poe, generalmente en los cuentos, es que no hay actos sin consecuencias, siempre a los personajes les pesa algo o son sancionados de alguna manera…””El corazón delator””, “El gato negro”… y, leyendo su libro “Matando enanos a garrotazos”, sus personajes, son… bueno, más inimputables (risas): En aquel cuento del cual hablamos hace un rato, “”Gran caída de la indecorosa vieja”” , torturan a une anciana y el protagonista torturador, el cadi, se fastidie porque encima la torturada se muere…”
“Laiseca: Ah sí, el cadi sufre porque no ha logrado que la vieja a la que está torturando, por haber cometido una ofensa menor, se arrepintiese de lo que había hecho. Ni siquiera recuerdo la ofensa que habla cometido la viejita…”
“-Murió sin arrepentirse… he fracasado…jamás seré perdonado- dice el cadí. Lo dice en serio, Y entonces. se fue a la mezquita para rezar y pedir que Alá lo perdone por su fracaso. Estaba torturadísimo… no se le pasa, al cadi. Fracaso. Sufre. Sufre mucho. La vieja se murió sin pedir perdón.”
“C: Usted dice sobre sus maestros que no sólo lo ayudaron sino que además le “”salvaron la cabeza”” y critica además la tendencia actual de no seguir e maestros.”
“Laiseca: Ya r sé, y me parece un grave error. En primer lugar ya no se lee, en”
“segundo ya no se tiene fe, no se cree en los maestros y así el hombre se peudica. Creer en Jos maestros a mí me salvó la cabeza. Decía Nietzsche: “”-… mal maestro sería yo si mis discípulos no me hubiesen repudiado-“”. Yo no estoy demasiado de acuerdo, siempre viene de todas maneras alguna suerte de repudio, usted ha crecido…y se da cuenta, de ciertos excesos del maestro. Una cosa es que usted se aparte de muchas de sus Ideas, pero una muy distinta es el repudio, El repudio tiene que ver con algo parecido al odio, no sé qué vaina… no me gusta eso. No sé si mi maestro tiene razón en sus doctrinas; sólo sé que yo, como discípulo, sólo puedo adherir incondicionalmente a él. ¿Cuál, si no, puede ser el mecanismo del crecimiento y la sabiduría? Maldito quien repudia a su magíster, aunque este pueda estar equivocado en muchas cosas. Las equivocaciones de tu maestro son parte de su grandeza. Mire, yo he tenido un gran maestro, no la conocí, era una mujer, se llama Ayn Rand, una escritora norteamericana de origen ruso, que escribió novelas, algunas extraordinarias. Con el tiempo yo me he apartado de sus ideas pero yo le debo a ella la cabeza. Ella me salvó la vida. Ahora de todas maneras hay cosas en las que no la puedo seguir. Ella que toda la vida habló en contra de los totalitarismos, era absolutamente totalitaria.”
C: En sus relatos usted habla del crimen y, en un cuento, “El checoslovaco”, se habla del crimen como un hecho estético.”
Laiseca: Esa es una historia de amor monstruosa, sí, el checoslovaco la quería a su modo, a su manera. La quería, lo que pasa es que era el amor de un loco y cruel… ¿Qué le costaba mimarla un poco a la pobre gorda? En cambio, se propuso matarla con medios sutiles, sin tocarla, con el lenguaje como la más sutil y letal arma. – Ella tiene que ser mi obra maestra-, se decía a el mismo. Él creía que las mujeres de piernas gordas no deberían existir por razones éticas, estéticas, místicas y eróticas. “Un crimen perfecto. El checoslovaco cometió un crimen perfecto, la mató sin tocarla, hiriéndola con frases, con comentarios enormemente crueles. “Pierna gorda’, “Microbio’, ” Fibrosa…” eran las frases que le decía. Y después se jodió muchísimo, como todos los perfectos. Porque se quedó sin su víctima… la amaba además a la gorda…la quería . Cuando conseguís Ja obra maestra perfecta, perfecta, te jodés vos mismo. Ese es tu castigo. Por eso mis personajes sí tienen castigo… El checoslovaco se queda en el vacío. Por eso yo siempre insisto en la humanización, si se hubiera humanizado un poco más el checoslovaco, la hubiera mimado a su gorda, le hubiera pegado algún chirlo en la cola, cosquillas, torturas … chiquitas. Y la mina más enamorada que nunca y él también. Qué necesidad de tener que decirle: -Pierna gorda…- como le decía. El checo. -Pierna gorda.,. Que deformada está usted… Celulitis…-. Le decía _cosas espantosas … realmente.”
C: Quizás la mujer debería haberlo humanizado
“Laiseca: Pero una mujer no lo puede hacer todo, a mí las mujeres me humanizaron, pero ellas no pueden hacerlo todo, uno tiene que ir adelante. Cualquier mujer se cansa…”
“C: Por un lado tenemos a chicos más pequeños que inventan y cuentas historias, ¿en qué momento un adulto, se supone, debería abandonar eso?”
“Laiseca: Yo traté de conservar las dos cosas, considero que es un error convertirse en adulto. Salir de eso, -he superado la niñez…-. Yo creo que la única superación es no abandonar esas cosas. Son herramientas, son cosas que uno aprendió. Son cosas buenas.”
C: ¿Y eso es esencial en la creación?
Laiseca: En la creación indudablemente… pero también en la vida.
“(Laiseca mira de imprevisto a nuestra colega María Laura Ornando, detiene la respuesta a la pregunta de Javier Fabríssin y dice, señalando con el dedo índice): ·¡Sí!… las mujeres se cansan antes-. ( A continuación se habla de lo imprescindible de las mujeres en la vida terrestre, humana y masculina). Para que no te manden a la mierda – continúa Laisa- mirá y escuchá al otro. Es más que probable que encuentres chicas, si sos tipo… alcanza si se sienten miradas y escuchadas. ·Lo voy a pensar dos veces antes de largarte -. El problema de las mujeres es que nadie las mira. Nadie las escucha.
C: Desde que confirmamos esta entrevista había una pregunta que queríamos hacerle, ya se ha referido a la existencia de los monstruos, pero además usted dice que los vio. ¿Cómo son?”
Laiseca: He visto tantos monstruos a lo largo de mi vida, tantos… espero que nunca vos veas, yo los vi, y te aseguro que no es buena experiencia. En realidad no quiero entrar en detalles si es que usted me lo permite. Si me permite, la gentileza. De todas maneras puede leer “El jardín de las maquinas parlantes”, “Los Sorias” y otras obras mías y ahí va a encontrar monstruos de todo tipo y se va a dar cuenta, que sí he visto cosas, pero no quiero entrar en detalles.”
C: ¿Qué pasa cuando un monstruo se humaniza, se termina lo monstruoso de esa entidad?
Laiseca: La monstruosidad nunca se va, lo que logramos es que las cosas oscuras trabajen para el bien.
C: Usted es muy crítico contra el nihilismo y habla frecuentemente de temas como la convicción y la fe.
Laiseca: El nihilismo en realidad es la propuesta general, que pierdas la fe. Pero es una idea que viene del anti ser, mientras tengas fe en algo, aunque. sea equivocada , estás del lado de la vida. Cuando te volvés nihilista, que es la actitud más fácil, es la actitud del cómodo… ¡y las comodidades cuestan caras! Los haraganes tienen su castigo. No hay que ser haragán. El nihilista es haragán. Hay que tener convicciones. Porque sin convicciones te podes ir rápidamente al carajo. Tener convicciones fatales para poder sobrevivir en este mundo heavy. Los seres humanos no tenemos más que jugamos por las cosas en las que creemos. Si algo se derrumba hay que buscar otro camino. Hay que evitar el nihilismo. Es la propia muerte. Han hecho todo lo posible por confundirnos, hay un deseo profundo de que no se comprenda, de que los hombres se pierdan. Así se reina.
C: ¿Qué sensación le daba al leer los textos de pacientes psiquiátricos, curiosidad, miedo, ternura quizás?”
Laiseca: Sí, siento ternura por estos chiflados, me compadezco de ellos. Aún sabiendo, que si están ahí, es entre otras cosas… porque hay muchas razones por las cuales una persona se vuelve loca, no es tan fácil el tema. Ustedes por su oficio verán una parte. !ero hay muchas razones… una de ellas, muy importante, es la omnipotencia. Una vez trabajé con un chico que andaba chiflado, pero muy loco, trabajaba… el jefe le tenía compasión, no lo echaba a la mierda. Siempre me decía: -Yo soy el peor de todos … El peor… El peor… Soy un escarabajo negro Sr. Laiseca. Un escarabajo negro.- Era blanco el pibe, con ojos azules. -Soy un escarabajo negro…No sirvo para nada… Soy el peor-
Entonces yo me puse a pensar y le dije: -¿Así que usted es el peor de todos?-.
-Sí señor Laiseca…-.
-Es muy omnipotente de su parte, usted quiere ser el mejor en algo siendo el peor…- y me entendió, se quedó mirando.-Puede ser, puede ser…- dijo. Detrás de cada loco vas a encontrar siempre la omnipotencia, desde los paranoicos que tienen chapitas de Coca Cola pegadas en su ropa y dicen ser los jefes de todos los ejércitos del mundo… Pero también es un omnipotente el que dice-Yo soy el peor de todos, señor Laiseca… soy un escarabajo negro…-. Siempre encuentro la omnipotencia. Y ahora perdónenme, pero tengo que expulsarlos…”

 

Fin

Publicado en revista Clepios año 2005.

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