El maestro Morricone: el inventor de la música cinematográfica

“Ennio: el maestro” es el nombre del documental que acaba de estrenarse en cines. Federico Pavlovsky analiza el estilo de un compositor visceral.

Se acaba de estrenar en cines Ennio: el maestro (2022): un documental simple y visceral sobre la vida del compositor italiano Ennio Morricone, quien murió en 2020 a los 91 años. La música no acompaña: es la película. Desde la década del 60’, Morricone transformó el concepto de banda sonora (que ameniza los climas de la historia) al concepto de música como un nuevo integrante de la historia; a tal punto que muchos recuerdan más las melodías que la trama de algunas de las películas en las que participó.

El documental fue dirigido por Giuseppe Tornatore, quien también es reconocido internacionalmente por haber sido el director de la película Cinema Paradiso. Tiene sentido que ambas obras pertenezcan al mismo director y fue una alegría descubrirlo en la misma sala. Cinema Paradiso fue una de las primeras películas con las que no logré, como adulto, contener las lágrimas e incluso desistí de disimularlas. Morricone fue el compositor de aquella música que inunda la película, y esta es una de las características distintivas y centrales de este músico, al que han calificado como el inventor de la “música cinematográfica”.

Hijo de un trompetista famoso, realizó una formación  clásica en el conservatorio y luego con el maestro Petrassi. Su enamoramiento por el cine le valió el rechazo de sus maestros y colegas, por considerar la música de películas como un género marginal y casi traidor a la esencia clásica. Componer para películas en esa época era “prostituirse”.

Compuso más de 500 piezas musicales para directores tan diversos como Sergio Leone, Bernardo Bertolucci, Roland Joffe, Gillo Pontecorvo, Braian Di Palma, Oliver Stone o Quentin Tarantino: un viaje desde los Spagetti Western con Clint Eastwood, hasta películas icónicas como Erase una vez en América, La Misión o Los intocables. Reconocerán la pluma de Morricone en cada uno de estos largometrajes, su saber geométrico que abre las puertas de la percepción e invita al espectador a un trance emocional.

Ajedrecista, componía como jugaba, con pocas palabras y decenas de jugadas por adelantado en su cabeza. Escribía tan simple y rápido, que algunos rivales lo acusaron de no ser el autor de sus propias obras.

Imagen de difusión de “Ennio: el maestro”
Imagen de difusión de “Ennio: el maestro”. Créditos: www.mercadeopop.com.

Ennio, el maestro sirve para entender la dimensión de este músico, de su trayectoria y de cómo forma parte de nuestra vida familiar. Algunos músicos dan su testimonio en el documental: Pat Metheny, Quincy Jones, Bruce Springsteen y el líder de Metallica, James Hetfield, que suele utilizar segmentos de Morricone en sus shows de rock-metal.

Tenemos incorporadas muchas de sus melodías: desde el silbido de la histórica publicidad de los cigarrillos Camel, hasta los ritmos tribales en La Misión o un vals en la escena del bebé y la escalera, en Los Intocables.

Creo que se pueden sorprender y atar cabos mientras vean la película. Tal fue el respeto que generó entre los directores, que algunos escribían el guion al mismo tiempo que él escribía la música, un diálogo a la par. En este proceso creador, los directores hacían sonar en el set la música que Morricone iba componiendo. Un joven Robert De Niro aparece en el documental en una escena de Erase una vez en América, mientras suena Morricone en los parlantes del estudio. Venerado por músicos, respetado finalmente por la crítica e incluso por Hollywood (ganó su primer Oscar a los 87 años), Morricone parece haber logrado algo que pocos: permanecer en el inconsciente colectivo.

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